Institut de Ensenyança Secundaria Enric Valor

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CLIL en Norwich

16/09/2017

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Norwich

Experiencia Erasmus+ de la profesora Beatriz Toledo.

Todos conocemos que el saber no ocupa lugar, y que la formación en nuestra profesión no cesa: ya sea por lo que aprendemos en el día a día de nuestra labor, como cuando decidimos participar en un curso de formación. Así que cuando se presenta una oportunidad como esta es difícil no ver el lado positivo, porque participar en un programa Erasmus + tiene otros valores añadidos, esto es, no sólo es el contenido, sino la vivencia en general. Pero empecemos por el principio.

El I.E.S. Enric Valor de Castalla acuerda participar en un Proyecto Erasmus+ titulado "FORMACIÓN DE CIUDADANOS DEL SIGLO XXI A TRAVÉS DE LAS COMPETENCIAS CLAVE", y dentro del programa se incluye una movilidad a Reino Unido a un curso sobre CLIL. Pero, ¿qué es CLIL?. El término significa Aprendizaje Integrado del Idioma y del Contenido (Content and Language Integrated Learning) y aparece en 1994. Ahora, transcurridos más de veinte años, el concepto CLIL supone no sólo una manera de mejorar otros idiomas, sino también incorporar prácticas innovadoras en el plan de estudios en su conjunto. Y con esta premisa empezó mi aprendizaje en dicho curso. Un curso compartido con diez compañeras, en su mayoría de Alemania, pero también de Italia y Suiza.

Al principio, los diferentes profesores incidieron en que no se espera que los estudiantes sean competentes en el nuevo idioma antes de comenzar el estudio, y que el aprendizaje de los contenidos de nuestra materia y el aprendizaje de la lengua son igualmente importantes. Esto nos condujo a plantearnos que es necesario un cambio de enfoque en el aula. Como los estudiantes no pueden entender todo lo que expliquemos, los profesores cambiamos nuestra metodología para encontrar la manera de ayudarles a aprender: mostrarles cómo buscar información por sí mismos, trabajar y hablar juntos para descubrir nuevas ideas,. y así, sin que se den cuenta, el uso de la lengua se convierte en una parte del proceso de aprendizaje. En momentos de reflexión en grupo todas las compañeras coincidíamos que los jóvenes, fueran alemanes, españoles, italianos o suizos, tenían que estar preparados para enfrentarse a desafíos muy diferentes a los que se enfrentaron sus padres y abuelos. De esta manera, con la metodología CLIL ayudamos a preparar a los estudiantes para el mundo moderno, donde las personas trabajan en equipo por proyectos, utilizan otros idiomas para comunicarse con compañeros y, que se espera de ellos que resuelvan problemas y planifiquen su propio trabajo. Por ello, aunque dentro del curso se incluían algunas sesiones de motivación y de desarrollo de habilidades receptivas, el mayor aprendizaje se centraba en estrategias para aplicar CLIL en nuestras aulas. Estrategias que se incorporaran sin duda este próximo curso en nuestro centro educativo.

Tal y como he anticipado antes, una experiencia así no sólo se alimenta del contenido, sino que va más allá,. Habilidades, destrezas, emociones,. todo está incluido en la vivencia de participar en un curso de estas características. En primer lugar, la organización del viaje. Porque un viaje no inicia cuando abordamos el avión, sino en el momento que decidimos hacerlo: has de buscar y reservar el curso, el alojamiento, el desplazamiento y conocer el clima para preparar la maleta. Una maleta cargada además de expectativas, ilusión, curiosidad de lo que está por descubrir, interés y alegría.

En segundo lugar, viajar a otro país. Haces una inmersión en otra cultura, con otra historia, con otras costumbres, con otro idioma, pruebas nuevas comidas, manejas el Google maps para guiarte, hablas el idioma para preguntar desde cuánto cuesta un café hasta por dónde se llega a la clase. En definitiva, has de saber desenvolverte fuera de tu zona de confort.

En último lugar, relacionarte con tus compañeros y compañeras, personas que están viviendo su propia experiencia, como tú. Intercambias opiniones, respetas otras perspectivas, conoces diferentes sistemas educativos, descubres otras culturas, estableces contactos y conversaciones en otro idioma.

Y así, sin darte cuenta, estás inmersa en otro escenario y en otro ritmo. Y cuando llega el momento de concluir el viaje, de volver a casa, te alegras de entender que el saber no ocupa lugar y de haber decidido recorrer este camino. Porque llegas motivada, cargada de nuevas estrategias a aplicar, sintiendo facilidad para adaptarte a los cambios y desarrollar diferentes dinámicas de trabajo, y decidida a compartir este enriquecimiento en tu centro educativo con tus compañeros y con tus alumnos.

Autor: Jorge Fernández González Enviar correo al redactor